viernes, 13 de febrero de 2015

Muerte en la alcoba

Una mortaja
Una máscara.
No, nada de eso,
Solo su rostro.
Tal vez enmascarado…
Sí,  eso puede ser
Su rostro tal vez enmascarado.
Solo sus palabras
Su lengua.
No, capaz que solo su música que trepa
Si, su lengua y su música que trepa
Por mi cama a mi consciencia.
Su cuerpo…
Los cuerpos
Las sabanas.
No,
Tal vez solo el pendiente de un cuerpo que clama
Aunque en calma
Un poco de esa anestesia barata;
Un cuerpo recostado sobre mi cama en la nada, como anestesia de nada,
Si eso,
Un cuerpo recostado a la nada.
Y su lengua macabra
Y su cara enmascarada
Y mi sombra como sabana que lo ata,
A él.
Si, lo ata
A él.
Al resto que queda de mí
Al pedazo putrefacto de mi cabeza
A mi pupila intrépida
Si mi pupila que lo lastima y aprieta;
Eso es, su cuerpo que yace desconfigurado
Mi cama como idealización del deseo despejado y anhelado,
Si eso es,
La desconfiguración de los deseos vanos.
En el tiempo que no es
En la inconsciencia del deseo en espera
En la mortaja de las horas que llevamos a cuestas
Y nada más.
Solo negro
Solo mascaras

Solo cuerpos como pendientes.

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