En la llama profunda de un apremiante fuego
En la sombra del humo que contamina los ojos de gris etéreo
Su figura desmigada ya no siente en su cuerpo el temblor.
Caen gotas de lluvia que más que lluvia son llanto,
Caen las máscaras rendidas de tanto espanto
Cuadro siniestro el intentar ver entre el flagelo de lo irresuelto el
sentir de los cuerpos.
Pintura devenida en menos, que congelamiento habrán sufrido sus pintores
ante semejante acto de delirio inexperto?
La tinta contornea la imagen invisible de todo lo aparente
De todo lo llamativo de los cuerpos jugando a un sexo sin atreverse.
Columnas inmóviles en el terciopelo desdibujado
Columnas torpes con cuerpos y cabellos enredados,
Más mujeres que hombres jugando al encanto
Y la saliva de los dioses todos mutilados
Imagen irrelevante del suceso histórico del éxtasis en los ojos de los
cuerpos jugando a ser otros
De los cuerpos jugando al sexo sin sentimientos tontos.
La llama incandescente que desciende y asciende sin dar cuenta de lo
mismo
La lluvia como saliva de los besos entre lenguas de espinas
El las pieles todas sutiles
En la envestidura de máscaras intervenidas.
El perro baboso del reproche contra los seres tontos
Los huesos quebrados de los llantos humanos
Todos encontrados en un conjuro de cuerpos y espasmos
La pintura exótica de los cuerpos encontrados
La saliva que cesa de solo rosar los labios con cierta impaciencia
De los roses de los cuerpos en contradictoria apariencia
En sublime descendencia de la piel que permanece;
En roses que cuando llegando al nirvana estremecen
Peligroso y casi mortal ritual de los físicos sudando
Contagiosa emoción de los sin cuerpos jugando al sexo y el espasmo.