Me detuve atónita a mirar de cerca
La usencia de todas las cosas, de cualquier esencia…
Mire los mecanismos que utilizamos en defensa,
Fuerzas que manipulan sensaciones ignotas que luego se
presentan y se agotan
Palabras maliciosas que intentan borrar los sentimientos de
la deshonra.
Relojes que ya no sirven por que no queda tiempo
Tiempo que no es más que utópico flagelo,
Agujas que rasgan los consuelos
Y pupilas que se pierden en números de minutos viejos.
Sonrisas ya desdibujadas y bocas agrietadas
Representan la sequedad de personas con ausencias vanas;
Todo puede verse en esta tabla desgastada,
Las personas como manejadas por los hombres juagan así sus
batallas.
Ya no juegan los reyes aquellas causas
Ahora son peones en una tabla gastada,
Repiten los movimientos creyéndose damas
Y le jaquean la consciencia los reyes que el pasado aclaman.
Tal vez caballos inmóviles,
Refugiados en las torres de sucesos anteriores
Dan mal un consejo que hace que todo se borre,
Entonces le caballo saca su lanza y apuñala en la batalla de
sus sentimientos todo lo existente en la tabla,
Todo el desorden se vuelve bruma,
La partida pierde la causa
Ya no quedan blancos,
No quedan negros
Solo los peones jugando a ser buenos.
La partida se funde, la tabla se rasga,
Ya no quedan ánimos de remodelación
En ninguna jugada,
En ninguna vida allí representada.
Cualquier jugador sabe que una partida es única y no se regala,
Que los movimientos deben ser exactos y la paciencia intacta.
Un jugador esto ha desequilibrado
Jugo con el tiempo y con sentimientos delegados
Volvió a jugar la misma fórmula de años pasados, años
pesados,
Ahora se han fundido todos los peones mutilados,
Se han fugado las reinas del presente macabro
Se aniquilaron los reyes de sentimientos vanos,
Todo cayó al vacío de su desamparo.
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