miércoles, 2 de mayo de 2012

Vanidad

La noche es oscura pero así mismo,
 No más oscura que yo en este momento, 
Tanto me cautiva el amor en sueños!
 Que me pierdo en los senderos donde se acarician los cuerpos.
 Puedo ver a través de mi ventana rota y sucia
 El malabar de almas que juegan a hacer inteligibles maniobras, 
Veo los cuerpos erguidos como la derrota 
Y me cobija la idea de ver una desesperación que la felicidad roba.
 Todos caminan solemnes sobre lo que sería el sendero
 De su felicidad perenne, 
Se figuran unos a otros con labios quebrados y rasgados de besos incognitos,
 Se miran unos a otros peleando con sus pupilas el condenado destino roto.
 Veo a través de mí ahora, 
Como formando parte de todo aquel paisaje,
 Un centenar de hombres y mujeres en sus cuerpos refregarse, 
Siento como con la punta de mis dedos el deseo innato
 La pasión que condena y se enfurece,
 Los ojos de los aliados que envenenan las mentes. 
Yo nada creo porque nada es,
 Solo la fantasía de un sueño con ansias de un amor encontrar tal vez, 
Refregó mis ojos, 
No puede ser! 
Nunca creí demasiado en el amor que carcome los cerebros en un acto de fútil sensación…
 Tanto gris en la vida de los amantes no podría ser peor,
 Pobre de ellos sin Dios, 
Pobre de mí sin sueños y sin Dios!
 Cerrare la ventana para que queden en mi cuarto las saudades del alma,
 Y dormiré despacio pensando en ese amor un tanto utópico y delgado presionando sobre amores vanos.

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