Yo que lo he visto arrodillado
Llorando inexorablemente y con comportamiento anunciado previamente
Yo que entre su sombra resbaladiza y asquerosa
Pise su suelo de resquebrajadas emociones rotas
Yo que mire atónita la saliva de la derrota.
Yo que junto al trémulo de su presencia
Sentí coronar en su urgencia toda su ausencia
Yo que entre mis sentimientos más nefastos
Me dejaba arrastrar sin ejercer fuerza contraria.
Yo que entonces pasaba a ser por su incertidumbre carcomida
Yo que lo he visto derrumbarse y aniquilarse canallamente
Todas las mañanas para revivir entonces en la noche más drástica que su propia mente.
Yo que lo he cobijado,
Aun cuando mis manos sangrantes quedaban inmóviles
Yo que aun congelándoseme el cuerpo
Me dejaba atrapar por su terror innato.
Yo que lo cobijaba con estupor
Yo que lo he visto reírse también canallamente a carcajadas
Yo que mientras lo observaba
Hilvanaba un tiempo tejido en la nada
Que era irreversiblemente mi nada.
Yo que lo he visto
Yo que he secado sus lágrimas y el las mías
Y que lo he cobijado bajo mi lecho moribundo,
Yo que lo he encaminado por mis pasillos raquíticos del sentimiento inicuo
Yo que lo he visto
Si, con sentimiento casi suicida lo he visto!
Maldito dolor transfigurado y moribundo
Lo he visto y lo he cobijado,
…Si yo lo he cobijado.
Ahora tal vez la noche también lo encuentre
Ahora tal vez yo dejare que me encuentre.
Pero no!
Ya no jugara conmigo,
Los dados fueron regalados y ya no quedan opciones en este juego
Yo también lo he visto derrotado aunque él no lo comprenda.
Yo lo he visto!
Maldito dolor transfigurado.
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