miércoles, 5 de octubre de 2011

Viejo ayer

Amaría estar lejos ahora
Lejos del entendimiento que no comprendo,
Lejos de la opresión que me comprime el alma
Lejos de la ambigüedad de la irresoluta calma,
Amaría las distintas mil realidades
Si esas miles y miles no lo acercaran a mi única realidad.
Amaría que no esté ni aquí ni allá
Ni ahora ni nunca!
Tanto me estorba su figura que el dolor se hace plausible
Se hace tolerante de tan intolerante,
Me carcomen el cuerpo las culpas
Y me carcome el alma no saber el porqué de esas culpas.
Amaría que nada fuese real
Entonces pensaría que estoy soñando y no tendría que ver más lo que lastima mis pupilas,
Lástima mi alma y mi calma,
Desearía poder entenderlo amarlo y comprenderlo
Como comprendo y miro con aprecio a los ancianos extraños,
Desearía poder asumir que su imagen no es la misma
Que su persona no es la misma.
Desearía poder fundirme en el ayer y recapitularlo todo
Pero sé que no quiero hacerlo,
Amaría ahora mismo que ya no exista
Que se lo lleve la muerte irremediable al lugar que le tiene reservado,
Pero me aterra,
Desearía que este lejos, pero así mismo desearía que este cerca.
Controversias, dolencias,
Ventanas que se cierran y se añejan a mi vista
Puertas que selle para nunca más abrirlas.
Todo es un mundo gigante
Dentro de mi mundo pequeño
Mientras me siento mínimamente, reducida a la nada
Mientras siento su nada que por mis emociones pasa a ser mi todo,
Pasa a ser mi perturbación
Mi descontento y mi desencanto
Tanto amaría que ya no exista
Que se lo lleve la muerte lejos,
Que se lo lleve a su lecho repugnante y vil
Y nunca más lo devuelva,
Tanto lo amaría que me aterra.

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