miércoles, 9 de abril de 2014

Soneto del absurdo

Ese mirar a la nada que sucumbía su cabeza
Ese ir y venir a ningún lado, todo el tiempo
Ese perecer a todo momento.
Esa serpenteante forma de caminar con hastío sobre el vértigo de su existencia
Y su melodía al hablar tan inquietante y sobreexpuesta
Toda esa figura frente a mi maltrecha, ficcional, infecta;
Todo aquel conjuro insensato de la suerte
Figurando en el al hombre como miseria.
Y en esa noche hostil, frente al espejo, los espejos
Todo alienado el, toda alienada yo
Sin poder sentir frente a mi sin pudor su dolor
Su forma y su errante composición atroz.
Para qué?
Por pura devoción, diversión…
El escupía palabras
Mutilaba la calma,
Deformaba la realidad hasta aniquilarla,
Decía que somos cadenas de representaciones vivientes
Que somos pasos de soñadores deprimentes
Que solo figuramos mundos en las mentes de falsos transeúntes.
Tan absurdo consuelo/desconsuelo sufría su pobre lógica
Que terminaba retorciéndose del hastío que le provocaba su confusión y su derrota
Tan flamante desquicio sentía el pobre viendo siempre el ajeno!
Absurdo, absurdo
El soneto en la cabeza del mutilado!
Absurdo,  absurdo
Ese sentirse tan condicionado
Absurdo, absurdo!
Ese sentirse tan aislado.
Tal desequilibrio sintió su consciencia inconscientemente
Que dejo de titubear su calma el día
Que conoció la figura femenina de la muerte.
Me lo conto esa noche, el
Ahí, tan absurdo! Tan absurdo…
Su sexo torpe e impávido
Lo había llevado entonces como idiota a cometer su error más caro,
Sentía que ya no valía un Eva su vida
 Y arrastrándose a ella como cual babosa
Se condenó  este idiota a millones de años de sosegada derrota.
Y se aquieto aquel día, bajo la condena propia
De no querer saberse parte
De la gran cabeza delirante
De la gran masa de gente a ninguna parte.
Absurdo, absurdo!
Grita por alguna parte
Sobre el vértigo en su cabeza y el ancla en sus pies…
Y sonríe el idiota, viéndose perder
Y sonríe a carcajadas
Como por última vez
Y grita como un demente que no hay manera más coherente de morir inherente a los prejuicios de la gente
Que escupiéndole con burdas palabras sus mentiras y pareceres.
Grita como un demente
Que no hay mejor manera de morir,
Que riendo a carcajadas y con la realidad pagana.

Grita como un demente en el acto/instante en que estalla su cabeza. 

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