jueves, 9 de agosto de 2012

Cuadros


La noche, de irrefutable insomnio  y cobarde desgana
De faroles tenues y cortinas cerradas,
La noche… rica pero tan pobre,
Encantadora pero nostálgicamente aterradora.
Siento la lluvia hacer melodías sobre estas calles de papel
Y los sueños que viajan  por entre lloviznas como dulce miel,
Sollozos sobre los sueños y algún ronquido peleando por despertar otra vez,
La brisa que consigo lleva todos los desvelos de conquistado placer
Insondable, mística y elegante
Ella se deja ver en el reflejo de un charco de aguas danzantes,
Como rayo de luz trepa las camas de los desvelados y canta sus canciones de chaparrones coqueteando.
En la quietud del cuerpo el torbellino del pensamientos
En las sabanas los miles de fragmentos como cuerpos
En el suelo los pies descalzos de comenzar de nuevo,
Y el sueño, altivo, impávido, heroico se aleja dejando simulados sueños cortos;
El despertar del ensueño o caer en la realidad pone en jaque cualquier estimulo ansioso por jugar,
Barcos de papel viajan por los tiempos buscando siempre retroceder
Y el rio siempre hace que los ojos despierten confusos otra vez.
Botellas sin mensajes se dejan sobre el suelo ver
Es cobarde el sentimiento de beber para escapar de la melancolía del anochecer
La habitación como cuadro de fotografías  del  ayer
Y la imagen retórica de la lucidez,
Que el sueño traiga el consuelo de soñar otra vez.

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