jueves, 24 de octubre de 2013

Sabor a plástico

La realidad se volvió superflua
el odio sucumbió a unos tantos
y la soledad sacudió sin pausa al desesperado.
Lo veo todos los días en la calle,
en los cafés
en las vías
la gente tan sola
sin expectativas.
los veo matando el tiempo en tonterías
los veo a diario caminar sin prisa
con  suenios despilfarrados y sin codicia.
Los veo hablando por hablar con otros nadies
transformando en miseria lo que pudo ser grande
los veo en los bares riendo para escaparse
en relaciones de plástico que se inventan para quejarse.
Todo sobra por que todo falta
y es una letanía no valer de nada,
todo sobra por que todo falta
como faltan los recuerdos de quien olvido la calma
como faltan los sabores de quien ya no ama
como sobran los vacíos de la soledad buscada
como sobran las palabras donde no existe la calma
como sobran en este ahora estas letras erradas.
Realidad en la que el olor a pis contamina
como el olor a desesperanza
y la bruma enferma
como enferma no intentar mas nada,
y las cabezas chocan contra lo que no contienen
mientras las ideas rebotan por ser coherentes
y las bocas callan a los ojos del incredulo consciente.
Se siente una realidad superflua
donde todo es inventando,
donde el plastico abunda
donde los dolores sobran
donde se agotan en el tiempo los suenios y las glorias
donde duermen cada noche miles de ratas en buenos hoteles
donde duermen cada noche miles de hombres apostando su suerte
en bancos solitarios sobre realidades pendientes.
Y los parásitos ya se alimentan de nosotros,
del desasosiego que contenemos
se alimentan de nosotros
mientras también nosotros nos comemos.
Y entonces vamos a los hoteles,
vamos a los bancos,
y nos encontramos ante el espejo
con mascaras de un vil plástico.

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